Sevilla

Sevilla está enclavada en el Valle del Guadalquivir, es una ciudad de horizontes amplios donde caminar es fácil y placentero. Para comenzar su recorrido  podría visitar los Reales Alcázares. Es la obra civil más importante de Sevilla se inicia en el periodo almohade (siglo X) al que pertenecen sus murallas y el patio del Yeso pasa por distintas etapas, con Alfonso X, Pedro I, Carlos I etc.  Fue la primera sede de la Casa de Contratación y de esa época (mitad del siglo XVI) es la Virgen de los Mareantes, obra de Alejo Fernández.  Una de las leyendas que existen sobre este palacio, nos cuenta como Don Pedro I casado con Doña Blanca de Borbón y teniendo noticias de que ésta estaba enamorada de su hermanastro. D. Fadrique lo manda llamar y mantiene una fuerte discusión con él, lleno de ira lo hiere de muerte y lo remata con una daga manchando la sangre el suelo de la sala de los Azulejos, que al estar en bruto la absorbe y todavía hoy es visible.

En la misma plaza del Triunfo nos encontramos con una de las Catedrales más grandes del mundo, de estilo gótico, está construida sobre una antigua mezquita, a la que pertenecen el Patio de los Naranjos y su famoso campanario La Giralda, que era el alminar de la mezquita, se cuenta que Fernando III, cuya tumba se encuentra  en la capilla Real junto con la de su esposa Beatriz de Suabia, subió a caballo sus rampas cuando entró como conquistador en Sevilla en el año 1248. En ella también está el monumento funerario donde se encuentran los restos de Cristóbal Colón, aunque existen controversias con la República Dominicana, sobre si por error se trajeron de allí los restos de su hijo Diego y no los del Almirante.

En el mismo entorno  tenemos el Archivo General de Indias, inaugurado en 1785 por deseo de Carlos III, un espléndido edificio, la Casa Lonja de Sevilla,  que data de la época de Felipe II y cuyo arquitecto fue Juan de Herrera.  Si nos alejamos un poco, aunque no demasiado, podemos visitar la Iglesia Colegial del Salvador, abierta tras años de profunda restauración, y que tiene un patrimonio artístico de extraordinario valor, contando con imágenes de Juan de Mesa, El Cristo del Amor, de Martínez Montañés, El Señor de Pasión, o de Roldán el Cristo de la Sagrada entrada en Jerusalén, está situada en una de las plazas con más vida ciudadana de Sevilla, que nos recuerda un poco al ágora romana, y en la que en uno de sus soportales se puede degustar un mistela, vino dulce, con unas almendras recién fritas que a pesar de su simplicidad es una placer para los sentidos.

Si nos encontramos cansados y queremos reponer fuerzas tenemos un abanico amplio de posibilidades, el bar Casablanca, casi frente del Archivo de Indias, el Restaurante la Moneda en la C/ Almirantazgo, frente a la puerta trasera de correos, el Figón del Cabildo en la plaza del mismo nombre, la Flor del Toranzo en la calle Jimios,  Casa Robles en la C/ Álvarez Quintero o  gran cantidad de bares que nos encontraremos en nuestro paseo por las calles céntricas que con su oferta de tapas son capaces de satisfacer los gustos de los paladares más diversos.

Si seguimos caminando y nos alejamos un poco del centro histórico podemos ver la Plaza de Españaobra del Arquitecto Aníbal González, inaugurada para la Exposición Iberoamericana de 1929 y restaurada recientemente, situada en el Parque de Mª Luisa, que era el jardín privado del Palacio de San Telmo y que fue donado a la ciudad de Sevilla en el año 1893 por la Infanta Mª Luisa, sus avenidas, sus glorietas, su exuberante vegetación nos invitan al paseo o al descanso. En él nos encontramos con el Museo arqueológico y con el Museo de Artes y Costumbres Populares.

Me quedan muchos rincones por reseñar, la Torre del Oro, torre almohade,  que formaba  parte de la Muralla de Sevilla y era  torre de vigilancia de la ciudad, y de la que cuenta la leyenda que servía como refugio a las damas que cortejaba el rey D. Pedro,  donde hoy se encuentra el Museo Naval. La Real Maestranza de Caballería, plaza de toros, que cada año el Domingo de Resurrección renace como ave Fénix, y que solamente pasear por sus alrededores antes de cada corrida es un espectáculo. El barrio de Triana, barrio de particular idiosincrasia, con calles llenas de vida.

No pueden dejar de visitar Sevilla, cuyo centro histórico ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

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Hacienda Olontigi | Web Oficial
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